15 de mayo de 2010
"Desde Vásquez Brito hasta San Isidro en Tacarigua"
14 de mayo de 2010
Margarita Bicentenaria
- Escultura, "Visionarios del Urbanismo", Galería Freddy Villarroel, Centro de Artes Omar Carreño, La Asunción.
- Artesanía, "Manos Laboriosas", Casa Natal Gral. Juan Bautista Arismendi, La Asunción.
- Escultura, "Desde el Maestrazo hasta nuestros días", Casa de la Cultura Pueblo de la Mar "Ramón Vásquez Brito", Porlamar.
- Pintura Capítulo I, "Desde Vásquez Brito, Omar Carreño y Pedro Angel González hasta nuestros días", Casa de la Cultura Manuel Plácido Maneiro, Pampatar.
- Pintura Capítulo II, "Desde Vásquez Brito, Omar Carreño y Pedro Angel González hasta nuestros días", Complejo Cultural Francisco Lárez Granado, Juan Griego. (Inauguración 15 de mayo, 11 am)
- Fotografía, "Visión y Percepción de Nueva Esparta", Casa de la Cultura Pbro. Dr. Silvano Marcano M., San Juan Bautista. (Inauguración 22 de mayo, 11 am)
- Artesanía "Del Desecho al Hecho", Casa Cultural Pedro Rivero, Tacarigua. (Inauguración 29 de mayo 10 am).
10 de marzo de 2010
X EDICIÓN VELADA SANTA LUCÍA
Santa Lucía te recibe con sus calles estrechas llenas de color, todas las combinaciones de ellos. La Avenida 2-D recoge a todos los artistas y visitantes con un abrazo que abarca desde la Iglesia de Santa Lucía en su parte más alta, hasta el Boulevard Santa Lucía a sus pies. La avenida está ahí brillante de colores y un sol enceguecedor, unos pocos artistas se mueven de una puerta de entrada a otra, unas cuantas casas han sido ya "tomadas" por ellos. Llega un taxi con otros artistas con maletas y materiales para su montaje. Van directo a la "Casa Museo", propiedad de la familia Atencio Labín y Fernández, en dónde esta historia comenzó, allí está Alba con su gran sonrisa, un café, agua... es el refugio de todos.
Clemencia Labín camina la avenida de arriba abajo, celular en mano, con su enorme bolso, decorada con azabaches, lleva cuenta de todo lo que pasa, es enorme también el trabajo de organización y producción de todo el evento. Hace diez años, era un proyecto para una casa, para un grupo, una celebración sencilla entre los vecinos de la avenida, más la creatividad de Clemencia Labín no tiene límites y la Velada se desbordó a toda la avenida y al mundo, a todos sus vecinos, a artistas de todas las latitudes y a todas las expresiones artísticas posibles.
Kike y su equipo, celular en la oreja, papeles en la mano, habla por teléfono y a la vez habla contigo -ya va- te dice y al minuto estamos caminando en dirección a la casa que seleccionó para el grupo. Esto puede ser un día miércoles para unos, o lunes o jueves, según el trabajo de montaje que tengas. Nosotros llegamos el miércoles. El jueves comenzamos a trabajar, primero en conversaciones con la familia, con Norma, quién no estaba al tanto de que intervendríamos sus paredes -tengo que hablar con mi esposo- dice, no muy convencida, más no tardamos mucho en hacernos uno con ellos y comenzamos a "desmontar" su casa para hacer el montaje de los trabajos. Así o parecido sucede en cada una de las aproximadamente treinta y cinco casas, más garajes, solares, paredes, boulevard, Iglesia, etc. Entre jueves y viernes la calle y las casas y el vecindario entero parecen un nido de hormigas, todo el mundo trabajando corriendo de un lado a otro, sobre todo, persiguiendo a la estrella del montaje: una escalera para subir al cielo… todos la necesitan.
Pensamos en terminar la instalación de las obras ese día jueves, más los inconvenientes aparecen por diferentes razones. La pieza principal de Julio Alonso se fractura antes de ser instalada, se rompe un perno que la sostiene. Miriam tiene lista su pieza con todos los detalles mínimos necesarios para el montaje, pero los clavos no entran bien en la pared, y una de ellas se cae y se rompe. En el vecindario puedes encontrar toda la ayuda necesaria, herreros, carpinteros, un cyber que vende clavos, tornillos y otros materiales que nada tienen que ver con internet, una ventana que ofrece mandocas y otras apetitosas masas, cafecito, otra puerta ofrece cervezas bien frías, cepillados de variados sabores para refrescarnos del intenso calor, muy cerca podemos visitar los lugares de encuentro de los grandes gaiteros. Así que nos refrescamos y además se resolvieron los problemas del montaje, y el jueves a última hora estuvimos listos, pero no por mucho tiempo, el viernes se volvió a fracturar la pieza de Julio Alonso y esta vez se vino estrepitosamente abajo. A las tres de la tarde estuvimos definitivamente listos, para recostarnos un rato y llegar a las seis para la inauguración.
A las seis están casi todas las casas con su oferta de comidas, dulces, bebidas y toda suerte de chucherías preparadas para recibir a los visitantes, entonces comienza a subir un río de gente, no hay una casa ni rincón que quede sin visitar, sin revisar, sin fotografíar. La iluminación de las calles interactúa conjuntamente con el pequeño fuego del carrito de las cotufas, con el rosado del algodón de azúcar, o con la bicicleta llena hasta casi dos metros de pelotas y juguetes de todos colores, sobre las paredes se proyectan videos, y por cada ventana, por cada puerta podemos conjugar diferentes verbos, la creatividad es libre y comunitaria, los visitantes observan, preguntan, tocan y participan con cada obra y artista, con la casa, con los objetos decorativos de la misma, todo participa. El momento cumbre es la aparición de la Santa en la Casa Museo, cada año con un atuendo y apariencia diferente. Clemencia presenta su performance y la representa. Yo no me atrevo a manejar cifras, pero desde las seis de la tarde y hasta las doce de la noche los visitantes van de una casa a otra sin parar, en la calle no se puede caminar, y lo mismo sucede al día siguiente, el sábado, el segundo día de la Velada de Santa Lucía.
El domingo retiramos los trabajos, desocupamos las casas y se restaura un relativo orden. Digo relativo orden, ya que algunas obras dejan su huella por mucho tiempo, hasta el año siguiente, o hasta que la materia y el tiempo resistan. Clemencia nos despide con un arepazo monumental y una foto del grupo. Algunos debemos subirnos a un avión antes, para regresar a casa y nos perdemos ese último almuerzo con la comunidad de vecinos y artistas.
Aprovechamos nuestra estadía para visitar museos y espacios de arte, éramos cuatro en esos bellos y solitarios espacios, quizá algún otro visitante. La gente de la calle, de los vecindarios, de las oficinas, de los centros comerciales, no entran allí para refrescarse el alma, ni siquiera por un ratito, probablemente lo hagan el día de la inauguración, seguro los mismos que asisten a todas las inauguraciones, los mismos de siempre, pero en Santa Lucía es otra la situación, no hay ningún impedimento para el acercamiento del ser al arte, su aproximación se abre en un diálogo abierto y fácil, sin cuestionamientos ni pretenciones, no se podría uno imaginar uno sin el otro, el visitante y la obra, el artista y el observador, el espacio, los vecinos, la calle, las luces, la música, el aroma de las comidas, el ruido, en una perfecta amalgama del arte hoy, del verdadero sentido de nuestro trabajo. Vale la pena Clemencia, vale la pena tu esfuerzo!
20 de febrero de 2010
30 de enero de 2010
En un día nublado, con brisa y temperatura de primavera
10 de diciembre de 2009
El Sentido de la Vida

No sé cuantos de nosotros nos hemos planteado si nuestra vida tiene sentido. Yo a cada rato en los últimos tiempos, en forma repetitiva, incluso agobiante, y si la vida no tiene sentido ¿realmente qué hacemos aquí? La vida tiene que ser algo que nos lleve más allá del cotidiano tratar de sobrevivir angustiosamente a los pagos, a las compras, a las modas, a la edad, a las fiestas que marcan las estaciones del año, y un montón de cosas más. Me quedó bien claro en “El hombre en busca de sentido” de Viktor Frankl, y es que cuando encontramos el por qué y para qué queremos estar en esta dimensión, podemos volar sin alas y tener ese sentimiento que se describe como “felicidad”.
Estoy segura que no soy la única que se desgasta con estos pensamientos, y no es mi intención escribir aquí si mi vida tiene sentido o no lo tiene, más es que, para mi, Dios, o el Universo, o cómo quiera cada quién llamarle, tiene una manera de comunicarse con nosotros de llevarnos de la mano en este trayecto llamado vida, que cuando lo vamos entendiendo vemos que no es otra cosa que un juego en el cual Él se divierte mucho, porque la vida es un juego, y ése es parte del sentido: jugar.
Por ejemplo: tu vida no tiene sentido, crees que te mueres, poco a poco, lentamente, que para qué levantarte de la cama, y te levantas utilizando todas las herramientas que has acumulado para estos casos de emergencia, y sales a la calle y “vives” o sobrevives, y te animas y todo es maravilloso y luego te vuelves a apagar, como si se te acabara la cuerda. ¿No es así? ¡Y listo! ¿Para qué seguir? Bueno, es el caso que en un solo segundo puedes recibir dos cartas: una buena maravillosa que te hace saltar de alegría, y una segunda, terrible, con riesgo de ser mortal, la vida se puede acabar y ahora entonces quieres vivir. Así es ¿no era esto lo que querías? y si te mueres ¿cómo puedes disfrutar lo primero? Es así el juego. Si lo entendemos podemos también sonreír, comprendiendo.
Pero es que me he apartado mucho de lo principal. Encontré en “El Libro Tibetano de la Vida y de la Muerte” de Sogyal Rimpoché, algo hermoso a propósito del “sentido de la vida”, y justamente, de la vida de los artistas. Quise transcribirlo para compartirlo con todos ustedes:
Hablando de la Iluminación en el mundo físico, en una oración dice: “al igual que la luz irradia espontáneamente del Sol sin que el Sol tenga que dar instrucciones ni dedicar ningún pensamiento consciente para ello. El Sol es, e irradia” ¿No podría ser una explicación del poder y la naturaleza del genio artístico, pues, que éste deriva su inspiración última de la dimensión de la Verdad?
Esto no significa que pueda decirse en ningún sentido que los grandes artistas están iluminados; por su vida se ve claro que no lo están. Sin embargo, también está claro que, en ciertos períodos cruciales y en ciertas condiciones excepcionales, pueden ser instrumento y canal de la energía iluminada. ¿Quién que escuche con atención las grandes obras maestras de Beethoven o de Mozart puede negar que a veces parece que se manifiesta otra dimensión a través de ellas?
Y más adelante: el arte ha ayudado a muchos a vislumbrar la naturaleza de la espiritualidad. ¿Podría ser, no obstante, que una de las causas de las limitaciones que padece buena parte del arte moderno residiera en la pérdida de ese conocimiento del origen sagrado del arte y su sagrado propósito: dar a la gente una visión de su verdadera naturaleza y de su lugar en el universo, y devolverle, de un modo siempre fresco y renovado, el valor y el sentido de la vida y sus infinitas posibilidades?
Yo no tengo nada más que decir.
25 de noviembre de 2009
15 de noviembre de 2009
Corazones en la “Caracola”
El amanecer en la Caracola es brillante como todos los amaneceres, más por ser esta una isla tropical, además de luminoso, veloz. La oscuridad de la madrugada al amanecer luminoso sucede en un cortísimo tiempo y es preciso estar allí justo en ese momento para presenciar su juego de amarillos y naranjas, es un verdadero placer poder caminar a esa hora temprana por su playa y recoger toda suerte de piedras y caracoles. Yo me encontré dos corazones.
Sentir con todos los sentidos -1 Die Blindekuh- La Vaca Ciega
La experiencia de la oscuridad total
“Yo soy Rita”… se presentó nuestra mesonera y guía y nos explicó lo que venía. Nos formamos en fila india con las manos en los hombros del siguiente. Una media hora antes o un poco más, habíamos seleccionado del menú descrito en la pared, lo que deseábamos comer, también dejamos en un locker carteras, relojes, celulares y cualquier cosa que pudiese brillar. Atravesamos con pasos temerosos un túnel de cortinas negras, cada vez más negras hasta que llegamos al lugar que nos correspondía. Rita puso la mano de cada uno sobre el respaldo de la silla correspondiente y tomamos asiento.
Nada, nada se ve, ni tu mano, ni la mesa, ni tu ropa, nada, sonidos… todos los sonidos, de cubiertos, de platos, de roces, de risas, alguien llama a su guía, los vecinos tan cercanos conversan, se escuchan algunas frases en español, escuchas respirar… Pedimos cerveza porque se sirve en botella y es más fácil tomar de la botella, nos reímos y hacemos bromas, más yo tengo un nudo en la garganta y ganas de llorar, por un momento me siento incapaz de moverme, de atenderme, de servirme, de poder comer. Rita llega con los platos e inmediatamente pasamos del oído al olfato, es una delicia, todavía puedo olfatear las verduras con el queso derretido, la crema, el hojaldre ligeramente tostado… y el tacto inevitablemente interviene, tienes que tocar con las manos la comida, para saber dónde comienza y dónde termina dentro de la circunferencia del plato, puedo llevar las porciones con el tenedor, ayudada por mis manos a mi boca, también degustar otros platos, para ello tenemos que palparnos el rostro y encontrarnos la boca, algo de comida se cae en el camino, sobre la ropa, sobre el suéter, al final te aprendes el camino del tenedor al plato, cortas con el cuchillo, ayudada por los dedos, del tenedor a tu boca otra vez… pausas de silencio que se disuelven con las manos y al final el postre: helados y sorbetes, esta parte es más fácil y deliciosa, tres sabores a ciegas: fresas, limón y uno tan exótico que no puedo descifrar: cambur!
No pedimos la cuenta sino el rescate de Rita, salimos igual como entramos: en fila tomándonos por los hombros, sólo que esta vez la fila es más larga, se suman los comensales de la mesa vecina. Salimos del túnel de cortinas negras poco a poco para acostumbrarnos a la luz. Regresa el sentido de la vista, la sala iluminada se hace presente. No podemos acertar cuál fue nuestra mesa en el plano, cero sentido de orientación a ciegas.
www.blindekuh.ch
5 de septiembre de 2009
Las Vecinas en cinco sentidos...
12 de agosto de 2009
Cotidianidad Femenina
Cotidianidad Femenina
4 de agosto de 2009
5 de julio de 2009
REVISA TU PERAL…
¿Qué dar? ¿Para qué dar? ¿Doy? ¿Cómo doy? – Si para dar algo a los
demás debes hacerte estas preguntas, entonces estás muy atrás en el
camino del Zen. Estas rezagado. Tu espíritu esta confundido.
La práctica de la Vía consiste en tender cada vez más hacia el espíritu “mushotoku”, el espíritu desinteresado, generoso, vuelto hacia los demás. El don, en la acepción amplia del término, es una exigencia del desarrollo espiritual, del espíritu religioso. Puede ser practicado muy modestamente. Lo cual no le resta valor. Por ejemplo, no tomar un alimento que deseamos vivamente. Este acto es un fusé para el mundo entero. Sonreir, dar una palabra de aliento, una mirada limpia y sincera son todas un fusé vivo para toda la humanidad. Tu sonrisa genuina puede sanar a alguien en África hoy. Piensa en eso. Haz del don libre tu práctica diaria.
Un relato Zen cuenta que una anciana le negó una pera a un monje mendicante que se la pidió del peral de su choza. El monje no insistió y siguió su camino. A partir de ese día la vieja no obtuvo ni una pera más de su peral que fue secándose paulatinamente hasta morir. Meditar es también practicar la compasión. Dar. Compartir. Meditar es ayudar al enfermo. De lo contrario meditar es un acto egoísta.
Hay que evitar dar por obligación, por necesidad, por despecho o por miedo al castigo. El fusé no debe ser practicado con vistas a recompensas kármicas; ya que estas no se manifestarán si el espíritu no es mushotoku.
Hace unos días dicté un taller de caligrafía china en Margarita y obsequié varios de mis dibujos a algunos alumnos. En el taller había pintores muy reconocidos…famosos. Mientras regalaba unas de mis obras les hablaba en silencio a ellos y a todos los participantes. Sus obras valen mucho dinero. Pero si a través de sus obras no pueden dar algo a la humanidad, a un enfermo en un hospital, al recoge-latas, esas obras crean un mal karma. Esto es avidez. Si no das, no recibes. Esa verdad no es solamente una verdad Zen. Dar es un comportamiento espiritual. Una joven pintora de la isla, Anne-Marie Herrera, al acompañarme al aeropuerto con su hijo Mateo para tomar el avión de regreso, me obsequió una obra original suya. Esto me impresionó mucho. En ese momento ante mis ojos ella se convertía en Buda. En ese momento ella abrió las puertas de su budeidad. Dar al cosmos es dar a todos los seres. Es quemar el ego. Su obra se convirtió en un medio valioso para iluminarse. Su obra en mi casa puede quemarse, envejecer, desaparecer (evidentemente) pero el espíritu de Anne-Marie ya no volverá a dormir en la ignorancia. La difusión del Dharma (enseñanzas del Buda) es también un bello fusé para la humanidad. Carlos Calderón (otro pintor que tomó el taller) a los pocos días ya estaba usando su Blog para difundir segmentos de la sabiduría del Buda Shakyamuni. Esta carta ha de llegar a ustedes a través de su Blog. Su mente despertó rápidamente y su bondad vuela en las ocho direcciones. Eso es Zen. Dar es una práctica para salir del estancamiento, de la oscuridad, del poder del ego. ¿Cómo está tu peral?

















