10 de marzo de 2010

X EDICIÓN VELADA SANTA LUCÍA



Participar en la Velada de Santa Lucía como artista o visitante es siempre una experiencia maravillosa difícil de relatar, digo esto, porque nada de lo que yo les pueda escribir en este espacio será suficiente, es preciso estar ahí.

Santa Lucía te recibe con sus calles estrechas llenas de color, todas las combinaciones de ellos. La Avenida 2-D recoge a todos los artistas y visitantes con un abrazo que abarca desde la Iglesia de Santa Lucía en su parte más alta, hasta el Boulevard Santa Lucía a sus pies. La avenida está ahí brillante de colores y un sol enceguecedor, unos pocos artistas se mueven de una puerta de entrada a otra, unas cuantas casas han sido ya "tomadas" por ellos. Llega un taxi con otros artistas con maletas y materiales para su montaje. Van directo a la "Casa Museo", propiedad de la familia Atencio Labín y Fernández, en dónde esta historia comenzó, allí está Alba con su gran sonrisa, un café, agua... es el refugio de todos.

Clemencia Labín camina la avenida de arriba abajo, celular en mano, con su enorme bolso, decorada con azabaches, lleva cuenta de todo lo que pasa, es enorme también el trabajo de organización y producción de todo el evento. Hace diez años, era un proyecto para una casa, para un grupo, una celebración sencilla entre los vecinos de la avenida, más la creatividad de Clemencia Labín no tiene límites y la Velada se desbordó a toda la avenida y al mundo, a todos sus vecinos, a artistas de todas las latitudes y a todas las expresiones artísticas posibles.

Kike y su equipo, celular en la oreja, papeles en la mano, habla por teléfono y a la vez habla contigo -ya va- te dice y al minuto estamos caminando en dirección a la casa que seleccionó para el grupo. Esto puede ser un día miércoles para unos, o lunes o jueves, según el trabajo de montaje que tengas. Nosotros llegamos el miércoles. El jueves comenzamos a trabajar, primero en conversaciones con la familia, con Norma, quién no estaba al tanto de que intervendríamos sus paredes -tengo que hablar con mi esposo- dice, no muy convencida, más no tardamos mucho en hacernos uno con ellos y comenzamos a "desmontar" su casa para hacer el montaje de los trabajos. Así o parecido sucede en cada una de las aproximadamente treinta y cinco casas, más garajes, solares, paredes, boulevard, Iglesia, etc. Entre jueves y viernes la calle y las casas y el vecindario entero parecen un nido de hormigas, todo el mundo trabajando corriendo de un lado a otro, sobre todo, persiguiendo a la estrella del montaje: una escalera para subir al cielo… todos la necesitan.

Pensamos en terminar la instalación de las obras ese día jueves, más los inconvenientes aparecen por diferentes razones. La pieza principal de Julio Alonso se fractura antes de ser instalada, se rompe un perno que la sostiene. Miriam tiene lista su pieza con todos los detalles mínimos necesarios para el montaje, pero los clavos no entran bien en la pared, y una de ellas se cae y se rompe. En el vecindario puedes encontrar toda la ayuda necesaria, herreros, carpinteros, un cyber que vende clavos, tornillos y otros materiales que nada tienen que ver con internet, una ventana que ofrece mandocas y otras apetitosas masas, cafecito, otra puerta ofrece cervezas bien frías, cepillados de variados sabores para refrescarnos del intenso calor, muy cerca podemos visitar los lugares de encuentro de los grandes gaiteros. Así que nos refrescamos y además se resolvieron los problemas del montaje, y el jueves a última hora estuvimos listos, pero no por mucho tiempo, el viernes se volvió a fracturar la pieza de Julio Alonso y esta vez se vino estrepitosamente abajo. A las tres de la tarde estuvimos definitivamente listos, para recostarnos un rato y llegar a las seis para la inauguración.

A las seis están casi todas las casas con su oferta de comidas, dulces, bebidas y toda suerte de chucherías preparadas para recibir a los visitantes, entonces comienza a subir un río de gente, no hay una casa ni rincón que quede sin visitar, sin revisar, sin fotografíar. La iluminación de las calles interactúa conjuntamente con el pequeño fuego del carrito de las cotufas, con el rosado del algodón de azúcar, o con la bicicleta llena hasta casi dos metros de pelotas y juguetes de todos colores, sobre las paredes se proyectan videos, y por cada ventana, por cada puerta podemos conjugar diferentes verbos, la creatividad es libre y comunitaria, los visitantes observan, preguntan, tocan y participan con cada obra y artista, con la casa, con los objetos decorativos de la misma, todo participa. El momento cumbre es la aparición de la Santa en la Casa Museo, cada año con un atuendo y apariencia diferente. Clemencia presenta su performance y la representa. Yo no me atrevo a manejar cifras, pero desde las seis de la tarde y hasta las doce de la noche los visitantes van de una casa a otra sin parar, en la calle no se puede caminar, y lo mismo sucede al día siguiente, el sábado, el segundo día de la Velada de Santa Lucía.

El domingo retiramos los trabajos, desocupamos las casas y se restaura un relativo orden. Digo relativo orden, ya que algunas obras dejan su huella por mucho tiempo, hasta el año siguiente, o hasta que la materia y el tiempo resistan. Clemencia nos despide con un arepazo monumental y una foto del grupo. Algunos debemos subirnos a un avión antes, para regresar a casa y nos perdemos ese último almuerzo con la comunidad de vecinos y artistas.

Aprovechamos nuestra estadía para visitar museos y espacios de arte, éramos cuatro en esos bellos y solitarios espacios, quizá algún otro visitante. La gente de la calle, de los vecindarios, de las oficinas, de los centros comerciales, no entran allí para refrescarse el alma, ni siquiera por un ratito, probablemente lo hagan el día de la inauguración, seguro los mismos que asisten a todas las inauguraciones, los mismos de siempre, pero en Santa Lucía es otra la situación, no hay ningún impedimento para el acercamiento del ser al arte, su aproximación se abre en un diálogo abierto y fácil, sin cuestionamientos ni pretenciones, no se podría uno imaginar uno sin el otro, el visitante y la obra, el artista y el observador, el espacio, los vecinos, la calle, las luces, la música, el aroma de las comidas, el ruido, en una perfecta amalgama del arte hoy, del verdadero sentido de nuestro trabajo. Vale la pena Clemencia, vale la pena tu esfuerzo!

30 de enero de 2010

HABITANDO LA ISLA, GUARAME (Desde la mirada de Lourdes)




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En un día nublado, con brisa y temperatura de primavera

Primer taller de "Habitando la Isla", realizado en Guarame. Un pequeño grupo nos congregamos en este espacio maravilloso en un día nublado, con brisa y temperatura de primavera. El punto de encuentro fue la Iglesia de Guarame, de dónde partimos al encuentro de cada una con cada una, el susurro de los cocoteros y el canto de los pájaros fueron nuestros únicos acompañantes. Compartimos un almuerzo de cachapas y jugos en la Fuente, con mucho apetito luego de más de cuatro horas de trabajo intensivo.

10 de diciembre de 2009

El Sentido de la Vida


No sé cuantos de nosotros nos hemos planteado si nuestra vida tiene sentido. Yo a cada rato en los últimos tiempos, en forma repetitiva, incluso agobiante, y si la vida no tiene sentido ¿realmente qué hacemos aquí? La vida tiene que ser algo que nos lleve más allá del cotidiano tratar de sobrevivir angustiosamente a los pagos, a las compras, a las modas, a la edad, a las fiestas que marcan las estaciones del año, y un montón de cosas más. Me quedó bien claro en “El hombre en busca de sentido” de Viktor Frankl, y es que cuando encontramos el por qué y para qué queremos estar en esta dimensión, podemos volar sin alas y tener ese sentimiento que se describe como “felicidad”.

Estoy segura que no soy la única que se desgasta con estos pensamientos, y no es mi intención escribir aquí si mi vida tiene sentido o no lo tiene, más es que, para mi, Dios, o el Universo, o cómo quiera cada quién llamarle, tiene una manera de comunicarse con nosotros de llevarnos de la mano en este trayecto llamado vida, que cuando lo vamos entendiendo vemos que no es otra cosa que un juego en el cual Él se divierte mucho, porque la vida es un juego, y ése es parte del sentido: jugar.

Por ejemplo: tu vida no tiene sentido, crees que te mueres, poco a poco, lentamente, que para qué levantarte de la cama, y te levantas utilizando todas las herramientas que has acumulado para estos casos de emergencia, y sales a la calle y “vives” o sobrevives, y te animas y todo es maravilloso y luego te vuelves a apagar, como si se te acabara la cuerda. ¿No es así? ¡Y listo! ¿Para qué seguir? Bueno, es el caso que en un solo segundo puedes recibir dos cartas: una buena maravillosa que te hace saltar de alegría, y una segunda, terrible, con riesgo de ser mortal, la vida se puede acabar y ahora entonces quieres vivir. Así es ¿no era esto lo que querías? y si te mueres ¿cómo puedes disfrutar lo primero? Es así el juego. Si lo entendemos podemos también sonreír, comprendiendo.

Pero es que me he apartado mucho de lo principal. Encontré en “El Libro Tibetano de la Vida y de la Muerte” de Sogyal Rimpoché, algo hermoso a propósito del “sentido de la vida”, y justamente, de la vida de los artistas. Quise transcribirlo para compartirlo con todos ustedes:

Hablando de la Iluminación en el mundo físico, en una oración dice: “al igual que la luz irradia espontáneamente del Sol sin que el Sol tenga que dar instrucciones ni dedicar ningún pensamiento consciente para ello. El Sol es, e irradia” ¿No podría ser una explicación del poder y la naturaleza del genio artístico, pues, que éste deriva su inspiración última de la dimensión de la Verdad?

Esto no significa que pueda decirse en ningún sentido que los grandes artistas están iluminados; por su vida se ve claro que no lo están. Sin embargo, también está claro que, en ciertos períodos cruciales y en ciertas condiciones excepcionales, pueden ser instrumento y canal de la energía iluminada. ¿Quién que escuche con atención las grandes obras maestras de Beethoven o de Mozart puede negar que a veces parece que se manifiesta otra dimensión a través de ellas?

Y más adelante: el arte ha ayudado a muchos a vislumbrar la naturaleza de la espiritualidad. ¿Podría ser, no obstante, que una de las causas de las limitaciones que padece buena parte del arte moderno residiera en la pérdida de ese conocimiento del origen sagrado del arte y su sagrado propósito: dar a la gente una visión de su verdadera naturaleza y de su lugar en el universo, y devolverle, de un modo siempre fresco y renovado, el valor y el sentido de la vida y sus infinitas posibilidades?

Yo no tengo nada más que decir.

15 de noviembre de 2009

Corazones en la “Caracola”


El amanecer en la Caracola es brillante como todos los amaneceres, más por ser esta una isla tropical, además de luminoso, veloz. La oscuridad de la madrugada al amanecer luminoso sucede en un cortísimo tiempo y es preciso estar allí justo en ese momento para presenciar su juego de amarillos y naranjas, es un verdadero placer poder caminar a esa hora temprana por su playa y recoger toda suerte de piedras y caracoles. Yo me encontré dos corazones.

Sentir con todos los sentidos -1 Die Blindekuh- La Vaca Ciega


La experiencia de la oscuridad total

“Yo soy Rita”… se presentó nuestra mesonera y guía y nos explicó lo que venía. Nos formamos en fila india con las manos en los hombros del siguiente. Una media hora antes o un poco más, habíamos seleccionado del menú descrito en la pared, lo que deseábamos comer, también dejamos en un locker carteras, relojes, celulares y cualquier cosa que pudiese brillar. Atravesamos con pasos temerosos un túnel de cortinas negras, cada vez más negras hasta que llegamos al lugar que nos correspondía. Rita puso la mano de cada uno sobre el respaldo de la silla correspondiente y tomamos asiento.

Nada, nada se ve, ni tu mano, ni la mesa, ni tu ropa, nada, sonidos… todos los sonidos, de cubiertos, de platos, de roces, de risas, alguien llama a su guía, los vecinos tan cercanos conversan, se escuchan algunas frases en español, escuchas respirar… Pedimos cerveza porque se sirve en botella y es más fácil tomar de la botella, nos reímos y hacemos bromas, más yo tengo un nudo en la garganta y ganas de llorar, por un momento me siento incapaz de moverme, de atenderme, de servirme, de poder comer. Rita llega con los platos e inmediatamente pasamos del oído al olfato, es una delicia, todavía puedo olfatear las verduras con el queso derretido, la crema, el hojaldre ligeramente tostado… y el tacto inevitablemente interviene, tienes que tocar con las manos la comida, para saber dónde comienza y dónde termina dentro de la circunferencia del plato, puedo llevar las porciones con el tenedor, ayudada por mis manos a mi boca, también degustar otros platos, para ello tenemos que palparnos el rostro y encontrarnos la boca, algo de comida se cae en el camino, sobre la ropa, sobre el suéter, al final te aprendes el camino del tenedor al plato, cortas con el cuchillo, ayudada por los dedos, del tenedor a tu boca otra vez… pausas de silencio que se disuelven con las manos y al final el postre: helados y sorbetes, esta parte es más fácil y deliciosa, tres sabores a ciegas: fresas, limón y uno tan exótico que no puedo descifrar: cambur!

No pedimos la cuenta sino el rescate de Rita, salimos igual como entramos: en fila tomándonos por los hombros, sólo que esta vez la fila es más larga, se suman los comensales de la mesa vecina. Salimos del túnel de cortinas negras poco a poco para acostumbrarnos a la luz. Regresa el sentido de la vista, la sala iluminada se hace presente. No podemos acertar cuál fue nuestra mesa en el plano, cero sentido de orientación a ciegas.

www.blindekuh.ch

5 de septiembre de 2009

Las Vecinas en cinco sentidos...


Las vecinas y los vecinos se arremolinaron con curiosidad y expectativas en la plaza, frente a las "Puertas Azules", en una cálida noche asuntina de un viernes 28 de Agosto. Desde el año pasado, disfrutada una primera edición, nuevecita y sabrosa, están esperando la segunda... mejorada seguramente, con más participación de los vecinos mismos, de la comunidad y del mismo "Güire". Estuvieron frente a las "Puertas Azules", sentados tranquilitos en sus mesas hasta que se abrió la muestra, para deleite del sentido de la vista y del tacto. No había pasado mucho tiempo cuando un río musical llegó desfilando desde las calles circundantes, con música del viento, atravesó la plaza y se instaló allí al frente, por un tiempo definido por las notas musicales, y el sentido del oído se deleitó también.
Así arrancó esta II Edición del Festival Puertas Azules, compartiendo también en "Casa Café" con sus bocadillos arómaticos y sabrosos, para satisfacer también a los sentidos del gusto y el olfato.
Al día siguiente, sábado mediodía, frente a unos platos deliciosos en "Casa Café", almorzamos y nos preparamos para tomar los bancos de la Plaza Bolívar, cada artista a su manera y con todos sus sentidos, sazonados con los sentimientos, sembramos arbolitos con niños y niñas, otras niñas y otras adolescentes recorrienron con sus bailes Venezuela y la herencia española, los mimos junto con Sonia, espectacular en su gestualidad femenina, cerraron el segundo día, cálido, apretujado, sabroso y alegre, quienes resistieron hasta el final descansaron frente a una película ni corta ni larga, decadente y triste, hasta que no pudimos más...
Gracias por este regalo, por la oportunidad de sembrar la ilusión de crear juntos tantas cosas maravillosas. Esperamos por la tercera y ¡qué así sea!
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12 de agosto de 2009

Cotidianidad Femenina


La mejor manera para describir lo que una mujer puede querer decir en su "Cotidianidad Femenina" sería con las palabras de Anne-Marie Herrera en su "Ser mujer", por ello escogí su poesía como soporte de la forma de mis figuras, a veces distendidas, a veces recogidas, a veces simplemente mujeres...

Cotidianidad Femenina


La mejor manera para describir lo que una mujer puede querer decir en su "Cotidianidad Femenina" sería con las palabras de Anne-Marie Herrera en su "Ser mujer", por ello escogí su poesía como soporte de la forma de mis figuras, a veces distendidas, a veces recogidas, a veces simplemente mujeres...

5 de julio de 2009

REVISA TU PERAL…

Sensei Paul Quintero – Monje Zen – Junio 17, 2009

¿Qué dar? ¿Para qué dar? ¿Doy? ¿Cómo doy? – Si para dar algo a los
demás debes hacerte estas preguntas, entonces estás muy atrás en el
camino del Zen. Estas rezagado. Tu espíritu esta confundido.

La práctica de la Vía consiste en tender cada vez más hacia el espíritu “mushotoku”, el espíritu desinteresado, generoso, vuelto hacia los demás. El don, en la acepción amplia del término, es una exigencia del desarrollo espiritual, del espíritu religioso. Puede ser practicado muy modestamente. Lo cual no le resta valor. Por ejemplo, no tomar un alimento que deseamos vivamente. Este acto es un fusé para el mundo entero. Sonreir, dar una palabra de aliento, una mirada limpia y sincera son todas un fusé vivo para toda la humanidad. Tu sonrisa genuina puede sanar a alguien en África hoy. Piensa en eso. Haz del don libre tu práctica diaria.

Un relato Zen cuenta que una anciana le negó una pera a un monje mendicante que se la pidió del peral de su choza. El monje no insistió y siguió su camino. A partir de ese día la vieja no obtuvo ni una pera más de su peral que fue secándose paulatinamente hasta morir. Meditar es también practicar la compasión. Dar. Compartir. Meditar es ayudar al enfermo. De lo contrario meditar es un acto egoísta.

Hay que evitar dar por obligación, por necesidad, por despecho o por miedo al castigo. El fusé no debe ser practicado con vistas a recompensas kármicas; ya que estas no se manifestarán si el espíritu no es mushotoku.

Hace unos días dicté un taller de caligrafía china en Margarita y obsequié varios de mis dibujos a algunos alumnos. En el taller había pintores muy reconocidos…famosos. Mientras regalaba unas de mis obras les hablaba en silencio a ellos y a todos los participantes. Sus obras valen mucho dinero. Pero si a través de sus obras no pueden dar algo a la humanidad, a un enfermo en un hospital, al recoge-latas, esas obras crean un mal karma. Esto es avidez. Si no das, no recibes. Esa verdad no es solamente una verdad Zen. Dar es un comportamiento espiritual. Una joven pintora de la isla, Anne-Marie Herrera, al acompañarme al aeropuerto con su hijo Mateo para tomar el avión de regreso, me obsequió una obra original suya. Esto me impresionó mucho. En ese momento ante mis ojos ella se convertía en Buda. En ese momento ella abrió las puertas de su budeidad. Dar al cosmos es dar a todos los seres. Es quemar el ego. Su obra se convirtió en un medio valioso para iluminarse. Su obra en mi casa puede quemarse, envejecer, desaparecer (evidentemente) pero el espíritu de Anne-Marie ya no volverá a dormir en la ignorancia. La difusión del Dharma (enseñanzas del Buda) es también un bello fusé para la humanidad. Carlos Calderón (otro pintor que tomó el taller) a los pocos días ya estaba usando su Blog para difundir segmentos de la sabiduría del Buda Shakyamuni. Esta carta ha de llegar a ustedes a través de su Blog. Su mente despertó rápidamente y su bondad vuela en las ocho direcciones. Eso es Zen. Dar es una práctica para salir del estancamiento, de la oscuridad, del poder del ego. ¿Cómo está tu peral?

10 de junio de 2009

Invitación China



Quedamos de verdad, muy felices con este taller, con esta primera experiencia de Caligrafía China y Dibujo Zen, con muchas ganas de una segunda parte, tercera, cuarta... quedan todos invitados a sumarse junto con nosotros de la mano del Sensei Paul Quintero.


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